Por: Arnaldo Ramos Lauzurique
Ivis Rodríguez González, comunicadora comunitaria del municipio de Guanabacoa, narra los detalles de lo sucedido cuando se dirigía -en compañía de su esposo Fermín Zamora Rodríguez- a un taller de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, en la casa de Martha Beatriz Roque Cabello, el miércoles 21 de marzo del presente.
A las 11:00 a.m. fueron interceptados por miembros de la Seguridad del Estado en la esquina de Luis Estévez y Cortina, en Santos Suárez, y conminados a retirarse del lugar. Al negarse a ello, por no haber ningún motivo legal para impedir su acceso a la sede de la Red, fueron detenidos e introducidos en el auto patrulla No.1083.
Los arrestados advirtieron a los agentes policiales que si los dejaban en su casa, virarían y los soltaron en Vía Blanca y Virgen del Camino, muy lejos de su vivienda en la villa de Guanabacoa, por lo que se dirigieron de nuevo hacia Santos Suárez.
Allí llegaron alrededor de las 2:00 p.m., los volvieron a detener y los condujeron en el mismo patrullero a la Unidad Policial No.4 en el municipio del Cerro, donde fueron encerrados en un calabozo, junto con Yadira Rodríguez Bombino y Leydi Coca Quesada, detenidas por el mismo motivo.
Alrededor de las 4:30 p.m. un oficial se dirigió a Ivis en el calabozo y le preguntó su nombre; ésta le respondió que debían saberlo ya que llevaba más de 2 horas allí y que los que la llevaron sabían bien quien era ella. El oficial le contestó, que dado que no querían cooperar estarían allí hasta que él se acordara. Los soltaron alrededor de las 8:00 p.m.
Ivis tomó un taxi de los que se pagan en divisas y la dejó en su casa en Guanabacoa, y el conductor le dijo que la cuenta ascendía 7,75 CUC (peso cubano convertible) y ésta le dio un billete de 20 CUP (pesos cubanos) para que cobrara. El chofer no lo aceptó, por lo que Ivis le indicó, que si quería llamara a la policía, porque era la Seguridad del Estado la que tenía que pagar esa cuenta,
El taxista llamó un patrullero y la condujeron a la Unidad Policial de Guanabacoa y allí la interrogó el capitán Fleibe, a quien le relató lo sucedido y le explicó que trató de pagar en CUP, que es la moneda de que dispone, ya que no recibe divisas del extranjero y que la situación la creó la Seguridad del Estado, que la mantuvo detenida varias horas injustificadamente y la soltó de noche, muy lejos de su casa.
El taxista, al parecer impaciente por el tiempo transcurrido sin solución.se dirigió a Ivis delante del Capitán y le dijo que le diera los 20 CUP y se marchó con ellos, no queriendo levantar acusación y agregando que él afrontaría el gasto.
Un rato después llegó a la Unidad el oficial de la Seguridad del Estado conocido por Brian, lo cual suscitó que el capitán Fleibe le dijera a Ivis, que habían mandado a buscar al taxista porque éste no hizo la acusación por estar impaciente y no querían que distorsionara los hechos.
Cuando llegó el chofer del taxi, su postura había cambiado, le tiró los 20 CUP a Ivis y le dijo que él no podía perjudicarse por su culpa. Ya en esa segunda ocasión trató a Ivis de forma descompuesta y levantó la acusación, que no fue del conocimiento de ella.
Alrededor de la 1:30 a.m., llamaron a Ivis para prestar declaración ante otro oficial, ella se negó a firmar el documento porque contenía un detalle incierto, que el taxista le entregó los 20 CUP; cuando realmente se los tiró y ella no los aceptó, le dieron a firmar también un documento que la castigaba con una prisión domiciliaria.
Le dijeron que solo podría ir a la escuela si estudiaba o al centro de trabajo, si correspondía hasta el día del juicio. La soltaron a las 2:00 a.m.
La Habana, 12 de abril de 2012.