Content feed Comments Feed

AHOGADOS EN PROPAGANDA

jueves, 30 de noviembre de 2017

Los más jóvenes han desarrollado resistencia al bombardeo ideológico

Miércoles, noviembre 29, 2017 | Martha Beatriz Roque Cabello 


LA HABANA, Cuba.- La televisión es un medio muy importante para hacer propaganda. Eso lo conocen bien las principales firmas comerciales en los países con libertad económica que se agencian muchos de sus consumidores a través de los anuncios que pagan en los diferentes canales televisivos. También utilizan la radio, la prensa plana e internet. En Cuba los anuncios de productos y servicios de entidades extranjeras acreditadas en el país e incluso de las empresas estatales, están prohibidos, porque desatan el consumismo.


Recuerdo que, en una ocasión, estando el comentarista deportivo Héctor Rodríguez narrando un juego de pelota, empezaron a dar anuncios de algunas de las pocas firmas comerciales internacionales radicadas en el país. Todos quedamos asombrados, pero al siguiente juego televisado ya se había suspendido; la especulación decía que Fidel Castro había mandado a quitarlo y que habían rodado algunas cabezas en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).


Desde hace algunos meses, varias personas con las que he hablado sobre la programación de los 10 canales que pueden verse en el país (para los que han adquirido la “cajita” convertidora), casi que repiten la misma respuesta: “La televisión da asco”. El nivel de propaganda política es tan alto, que no se puede ni encender el equipo.


Primero comenzó con “El Che”: más de dos meses de tener su rostro constantemente en la pantalla. A finales de octubre hubo una pequeña propaganda sobre Camilo Cienfuegos; pero ya en noviembre se intensificó el tema de Fidel Castro, que nunca ha dejado de tocarse, acompañado de las mal llamadas “elecciones”.


Pero no ha sido solo en la televisión. También en la radio y la prensa escrita. Por ejemplo, el periódico Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, publicó en sus ediciones diarias durante más de una semana, en la esquina derecha de la primera plana, el logotipo del grado del “Comandante en Jefe”, y el sábado 25 (primer aniversario de su muerte) dedicó, además de la primera plana, un suplemento de 12 páginas a contar algunas de las historias del “Invicto”.


Como si esto fuera poco, en los centros de estudio de todos los niveles se arreció la propaganda y el lavado de cerebro a los niños que tenían que repetir a gritos: “¡Yo soy Fidel!”. Incluso los estudiantes universitarios de todo el país, tuvieron una jornada de entrenamiento militar en recordación de la figura del “comandante”.


No lo quieren dejar morir, porque al no tener liderazgo en su hermano Raúl ni en ninguno de los otros miembros de la gerontocracia, necesitan mantener despierta la idea de “la revolución” y su ejemplo.


No obstante, a pesar de tanta propaganda, en la mayoría de los casos ni los niños ni los jóvenes la asimilan. Tengo cerca un ejemplo de un muchachito de seis años al que bauticé en la Iglesia Católica, y no recibe ningún rechazo de su familia hacia el sistema. A pesar de ello, la maestra de su escuela mandó a buscar a la mamá porque en clase le orientaron dibujar a Camilo y El Che. Según contó la profesora, con mucha presteza el niño dijo: “Yo no voy a dibujar a esa gente porque yo no los conozco”.


Por su parte la generación que ahora surge como fuente de trabajo no se ve con futuro en Cuba y sueña con poder salir de alguna forma del país. No importa cuánta propaganda reciba, ni cuán frecuente le quieran “lavar el cerebro”. Para ellos Fidel Castro es “La Piedra” y no tienen ningún sentimiento que los ate a este pasado difícil, porque viven en un presente mucho más tormentoso.


Es por eso que dentro del pueblo tiene tanta aceptación “el paquete”, que consiste en la programación de una semana, de la televisión de Miami. Y no es que se incluyan todos los programas, porque “la dictadura” también pone su censura en él, no permitiendo a los que lo originan que copien “shows” en los que se hagan críticas contra el sistema.


Aunque el servicio de internet es muy limitado, el régimen lo usa a su favor de diferentes formas, una de ellas es creando blogueros que “idealizan” la “Revolución”, lo que ha traído como consecuencia que los medios sociales sean difíciles de creer al difundir algunos tipos de noticias; además, “hackean” las cuentas de los opositores y a través de ellas difunden informaciones falsas.


Muy tarde ha reaccionado el régimen para captar en su oscura ideología a la niñez y la juventud, mientras los hoy gerontócratas se sintieron jóvenes, no pensaron para nada que tenían que ser sustituidos en el futuro y no aseguraron que las nuevas descendencias tuvieran algún interés por “el socialismo” y sus llamadas “bondades”. No importa cuánta propaganda utilicen, el enlace entre las generaciones se perdió y no queda amor por lo que en realidad no existe.



LAS MEDIDAS DE TRUMP HAN FAVORECIDO Al CASTRISMO

martes, 28 de noviembre de 2017

El cierre de la válvula de escape no ha cumplido su propósito


Miércoles, noviembre 22, 2017 | Martha Beatriz Roque 




LA HABANA, Cuba.- El pasado 16 de junio en el Teatro Artime de Miami, las palabras del presidente Trump crearon gran expectativa en una parte del exilio cubano que estuvo todo el tiempo en contra de la posición de acercamiento al régimen dictatorial de Raúl Castro, que emprendió el expresidente Barack Obama. Pero al parecer las cosas no han funcionado como se esperaba y hay que recordar una frase popular que reza: “Donde dije digo, digo Diego”.


No coinciden las medidas tomadas por los Departamentos de Estado, el Tesoro y Comercio con lo que expresó el presidente Trump en la directiva que firmó —en esa ocasión— después de su discurso; del que se entendió que no era solo un problema de limitar los viajes de ciudadanos americanos a Cuba y los negocios con algunas entidades nacionales, pero que abarcaba todo lo que en la anterior administración se había autorizado.


La lista negra en que se encuentran 179 organismos estatales cubanos con los que las entidades americanas no podrán realizar transacciones financieras directas es algo que mueve a risa. Si la idea fue controlar que no existieran vínculos con el sector de defensa y la seguridad nacional, con este simple listado no se resuelve algo, porque en Cuba todo consigue subordinarse a las Fuerzas Armadas o al Ministerio del Interior.


Aunque la lista se puede revisar y actualizar de manera periódica, hay aspectos tan nimios como tener incluidos los refrescos Tropicola y Cachito. Pero lo más significativo en todo ello es que permite preguntarse: ¿Cómo van a controlar estas restricciones las tres agencias?, y ¿qué resultados políticos podrán tener en el corto plazo? Además, están exentos los que han hecho negocios antes de la entrada en vigor de las medidas. Ese es un gran túnel por donde pueden caminar muchos financiamientos.


Para los cubanólogos que siguen de cerca lo que pasa en la economía y la sociedad cubanas, la implementación de estas medidas resulta irrelevante. No obstante, hay que recordar que la difícil situación dictatorial debe ser resuelta aquí adentro, por los mismos nacionales, aunque la ayuda internacional siempre resultaría apreciable.


Es muy complejo el escenario que existe en estos momentos en el país. Quizás aquellos que pensaron que la imposibilidad de viajar a Estados Unidos de América, crearía una olla de presión dentro de la sociedad, constaten ahora que se equivocaron. El cierre de la válvula de escape ha favorecido al régimen, porque las personas que aspiraban a huir de la miseria económica y social en la que vivimos tienen que reorganizar sus vidas y, si no pueden comenzar alguna actividad particular, tendrán que plegarse a los designios gubernamentales, entrando en el juego de “tú haces como que me pagas y yo hago como que trabajo”.


Hasta los que se incorporaban al movimiento opositor no tienen la posibilidad de poder acudir al refugio como perseguidos políticos, lo que ha mermado —de manera considerable— los ingresos en las organizaciones disidentes.


La solución del problema cubano no pasa porque las personas sigan saliendo del país. Por el contrario, es aquí dentro donde hay que “corregir la plana”; pero no se le puede cerrar a nadie esa posibilidad, porque genera un efecto contrario.


Si por un momento el presidente Trump hubiera dictado una orden presidencial, restableciendo la política de “pies secos, pies mojados”, solo por un período de tres meses, so pretexto de ayudar a las personas que quedaron varadas en diferentes países y los que aquí dentro vendieron todo con el fin de emigrar, se quedaría sin funcionarios el régimen. Desde los fiscales hasta los militares e incluso los militantes del Partido Comunista de Cuba, se acogerían de inmediato a esta posibilidad, sin pensarlo dos veces y sin perder el tiempo. Y es que entre los desequilibrios éticos por los que atraviesa la sociedad, está la inmoralidad.


Sin lugar a dudas sería una solución de marcha atrás a lo hecho por Obama en sus últimos momentos y tendría —de inmediato— una gran repercusión política, social y económica. Y no es que esto sea una propuesta de decisión, porque para la comunidad cubana en Miami resultaría un verdadero desastre. Es solo un ejemplo de que, si se quiere ayudar a establecer la democracia en nuestro país, no se puede andar con “paños tibios”: hay que tomar resoluciones fuertes que se hagan sentir en un corto lapso de tiempo.


Los que interpretaron e instrumentaron la decisión del presidente Trump, se quedaron varados en el siglo pasado y puede que estén llenos de buenas intenciones. Pero también lo está el camino del infierno. No es que sea responsabilidad de estas agencias americanas traer el cambio a Cuba; pero si han querido ayudar a ello, solo ha sido un propósito, porque así no lo van a conseguir. El régimen dictatorial cubano ha sobrevivido al embargo, a las crisis económicas —de las cuales no ha hablado nunca— y hasta a la invasión.


No hay dudas que somos nosotros, los cubanos afectados, los que estamos condenados a vivir en la miseria, la corrupción y la falta de liertades, los que tenemos que tomar la iniciativa para alcanzar la democracia.

El castrismo no admite críticas, pero critica a todos

Martes, noviembre 14, 2017 | Martha Beatriz Roque Cabello




LA HABANA, Cuba.- Un verdadero ejemplo del ejercicio de la democracia lo constituyó la votación en la ONU sobre la resolución cubana A/72/L.30: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, al obtener 191 votos a favor y 2 en contra, sin abstenciones. Este escrutinio se lleva a cabo por vigesimosexta ocasión.


No obstante, tal y como expresara la embajadora de los Estados Unidos de América ante ese organismo internacional, Nikki Haley, la sesión para votar la resolución cubana es una pérdida de tiempo, ya que no sirve para nada.


Cada vez que el régimen dictatorial apunta su dedo contra el “bloqueo”, lo califica de una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos e incluso se preocupa por la violación de los derechos y las libertades civiles de los ciudadanos estadounidenses que tienen una prohibición legislativa de viajar a Cuba.


Según fuentes oficiales, los daños que el “bloqueo” ha ocasionado al país ascienden a 130 178 millones de dólares (a precios corrientes), lo que nunca se ha mostrado es cómo llegan a esa cifra y si se incluye el dinero que ha dejado de ingresar “la familia real Castro” en sus cuentas en bancos extranjeros.


El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, se entrevistó —a inicios del mes de noviembre— con cubanos residentes en los Estados Unidos de América y sostuvo reuniones con miembros del Congreso, empresarios, representantes de centros académicos y con la prensa, con el fin de exponer las opiniones del régimen cubano. Esto lo hizo en plena libertad de movimiento, acción y palabra.


Sin embargo, cada vez que visita la isla un alto funcionario de cualquier país, se le lee “la cartilla” y se le prohíbe reunirse con los opositores, les violan el derecho de ejercer la democracia, pero lo más triste es que los visitantes lo aceptan con tal de pisar suelo cubano. Esos son los mismos que votan contra el bloqueo en la ONU y durante su estancia en nuestro país, les están embargando sus derechos.


Después de esta historia que tanto se ha repetido, habría que considerar si sería posible que algún país democrático, de esos que le dan la mano a la dictadura y le siguen la rima, tome la iniciativa y presente una resolución para ser votada en la ONU que tenga tantos números, letras y barras como sea necesario y que se intitule: “Necesidad de poner fin al bloqueo político, económico y social impuesto por la dictadura militar castrista contra el pueblo de Cuba”.


“No hay familia cubana ni servicio social en Cuba que no sufra las privaciones y consecuencias del bloqueo”, dijo Bruno Rodríguez Parrilla en su discurso el pasado 1ro de noviembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas; pero pudo añadir que tampoco existe alguna que no esté privada de sus derechos fundamentales dentro del país, además de estar condenada a la pobreza de por vida.


La economía cubana en estos momentos sufre de la crisis que ha creado la falta de sistema, la mala gestión, el trabajo improductivo, la doble moneda y toda una serie de obstáculos que no le permiten avanzar hacia el desarrollo. Es el pueblo quien recibe de forma directa estas consecuencias y privaciones, que no tienen nada que ver con el embargo y sí con la displicencia que muestra la dirección del país para todo lo que se relacione con el cubano de a pie.


La sociedad cubana, por su parte, ha llegado a un punto en que no puede estar más deteriorada en lo que a la moral se refiere. Tres generaciones han sufrido de la falta de ética y de las soluciones de control, que van a parar en las sanciones a prisión, inclusive sin haber cometido algún delito, solo por considerar que el individuo representa una “peligrosidad predelictiva”.


Es galopante la corrupción a cualquier nivel e incluso en las instituciones; todo en estos momentos tiene un valor monetario: la policía, los inspectores, los jueces, los abogados, cualquier representante del Estado en algún lugar que tenga vínculos con las necesidades de la población.


Es virtual el discurso oficial que parece defender al pueblo, que sufre un síndrome de agotamiento social que no puede ser curado en las circunstancias en que se vive, por el contrario, llegará un momento —y va a ser pronto— en que la enfermedad será tan grave, como para que la sociedad se considere que está en terapia intensiva.


No obstante, la prepotencia gubernamental, que ha tenido éxitos diplomáticos en sus relaciones con algunos países, sigue sofocando los oídos de los que le prestan atención. Según plantea el régimen, el presidente Trump no tiene la menor autoridad para cuestionar a Cuba, pero la dictadura no desperdicia tribuna alguna para ofender al gobierno americano, a través de cualquiera de sus “loros parlantes”; e incluso constantemente ha estado sembrando el odio en el pueblo cubano contra ese país, al que le ha cambiado su nombre oficial por el de “imperialismo yanqui”.


Pocas cosas en nuestra querida isla no están mal por causa del “bloqueo”, el que se utiliza para culparlo de la falta de medicinas, alivio de enfermedades como el cáncer infantil, y cualquier otra situación que “ande por ahí” y haya que buscarle un causante. Pero la realidad es que ese “bloqueo” no le hace tanto daño al pueblo cubano, como el que origina la dictadura totalitaria.


La Habana todavía espera con temor las medidas prometidas hace cuatro meses

Jueves, octubre 26, 2017 | Martha Beatriz Roque Cabello

Raúl Castro y Donald Trump


LA HABANA, Cuba.- Hay una asignatura pendiente para el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, y es que, en junio pasado, en el Teatro Manuel Artime de Miami, firmó una orden ejecutiva que limita los negocios y las transacciones con la élite militar cubana.

Han transcurrido cuatro meses y aún no se ha materializado la forma en que esto se llevará a cabo. Los cubanos que están de acuerdo con estas medidas piensan que ha habido tiempo suficiente para implementarlas y están preocupados; pero el Departamento de Estado debe tener una gran “ocupación”, debido a que no es fácil determinar si en medio de cualquier negocio están o no los militares.


En estos momentos GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), que representa a esta élite militar, controla más del 80% de las actividades económicas en la isla, tanto de forma directa como indirecta.


El inicio de esta actividad por parte del MINFAR, a la que llamó “Grupos Empresariales”, estuvo vinculado al hecho de que, para poder financiar las Fuerzas Armadas, era necesario aceptar el “mal” de la industria turística.


Al estar dirigida esta gestión por los militares, tiene la característica que se conoce muy poco acerca de esas empresas, incluyendo el nombre de sus ejecutivos.


No obstante, las corporaciones más importantes del país le están subordinadas, como son los casos de CIMEX y Gaviota; tiene a su cargo las ventas mayoristas, las marcas y exportaciones, y Cubapack. En la logística tiene un centro de elaboración y empaque; también está representada en la informática, entre otras con TECUN, y en muchísimos renglones que haría la lista muy larga, aunque habría que decir que también controla toda una red de servicios a la población que se cobran en divisa, incluyendo la Consultoría Jurídica Internacional y el sistema de transferencias de remesas.


Al igual que el Gobierno estadounidense estudia cómo implementar la Orden Ejecutiva, no hay dudas de que el régimen dictatorial debe estar pensando en la forma de aplicar la habilidad política de Maquiavelo para contrarrestar lo que al parecer se les viene encima.


El ciclón Irma permitió, tras su paso, algunos ensayos más complejos sobre la militarización del país, porque en diversas ocasiones se han hecho ejercicios con nombres rimbombantes, pero esta vez la práctica alcanzó casi todo el archipiélago. Aunque sería justo decir que al pueblo ni le interesó, ni le preocupó para nada estar dirigido por la cúpula militar, porque lo consideran lo mismo.


Según establece el Artículo 101 de la Constitución de la República, “el Consejo de Defensa Nacional se constituye y prepara desde tiempo de paz para dirigir al país en las condiciones de estado de guerra, durante la guerra, la movilización general y el estado de emergencia”. Lo que hemos percibido durante todo el mes de septiembre y que aún se mantiene en la región central, que es de la cual se informa cada día.


Todos los primeros secretarios del Partido Comunista de Cuba, a los diferentes niveles, se subordinaron al Consejo de Defensa Nacional, que a sus planos más altos está dividido en tres Regiones Estratégicas: Occidente, Centro y Oriente. Al frente de ellas se encontraban, en el mismo orden, tres generales de Cuerpo de Ejército: Leopoldo Cintras Frías (Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), Joaquín Quinta Solás y Ramón Espinosa Martín.


Se caracterizó la situación por el uso de uniformes con grados militares diferentes, tanto la jefatura del Consejo, que está bajo el mando del Partido, como los segundos jefes que son los presidentes de las Asambleas del Poder Popular en las distintas instancias. También se vio dando apoyo a la técnica militar, como helicópteros, jeeps, etc. A nadie le quedó duda que en esos momentos se hacía cumplir lo que estaba establecido en la Ley y el país quedó militarizado.


Un papel menos relevante jugó el Ministerio del Interior, que solo sirvió para apuntalar las labores de recuperación y el orden en la población.


A estas alturas del mes de octubre, todavía el Noticiero Nacional de Televisión y el resto de los medios informan sobre la región central y los chequeos que a ella hace su “mentor en jefe”, Joaquín Quinta Solás, y se muestra que aún no se ha perdido la fase de movilización, pues todos los integrantes de los Consejos en esas provincias se mantienen vestidos con el uniforme verde olivo, no así en el resto del país.


Pudiera ser que la respuesta de la dictadura a las medidas de Trump sea la total militarización del país, y la palabra “total” tiene la intención de destacar que en estos momentos una parte importante está controlada por las Fuerzas Armadas.


Acostumbrados los Castro a subir la parada, podrían muy bien utilizar esta variante, basados en el dicho popular que reza: “Si no quieres caldo, te doy tres tazas”.

Seguidores

Sigue a Martha Beatriz en Twitter @marthabroque

Desde Cuba en defensa de la Libertad

Desde Cuba en defensa de la Libertad

Martha Beatriz Roque

Martha Beatriz está en Facebook- Hazte partidario

Quién es Martha Beatriz Roque

La economista cubana Martha Beatriz Roque Cabello es fundadora del Instituto de Economistas Independientes de Cuba y líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil.
Martha Beatríz Roque fue arrestada por segunda vez durante la más reciente ola represiva desatada por el régimen castrista en marzo del 2003 y fue la única mujer condenada a 20 años de prisión y confinada a la Prisión de Mujeres “Manto Negro” en La Habana, en una celda aislada de máxima seguridad. Después de meses sin recibir asistencia médica para sus problemas de salud incluyendo mareos, parálisis en el lado izquierdo del cuerpo, dolores en el pecho, desorientación, vómitos, diarrea, y sangramientos por la nariz y gracias a la presión internacional, fue finalmente transferida al Hospital Militar Carlos J. Finlay en La Habana en agosto del 2003, donde le diagnosticaron diabetes, y otros problemas. Finalmente fue liberada mediante un alta médica el 22 de julio de 2004 . Actualmente vive en su domicilio con "Licencia extrapenal por motivos de salud", pero sobre ella continúa vigente la condena de 20 años de prisión.Este Blog ha sido creado para publicar toda la información, artículos, denuncias y reflexiones que a riesgo de su propia vida siguen saliendo desde su mesa de trabajo en La Habana- Cuba.

Buscar este blog

Atribuciones

Archivo del blog

Ultimas Noticias de la RCCC

Reportaje a Martha Beatriz