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DÍAS DE CUMBRES BORRASCOSAS

viernes, 31 de enero de 2014

Por: Martha Beatriz Roque Cabello


No hay una sola vez que timbre el teléfono directo o el celular que sea para una buena noticia, en estos días todas las conversaciones se basan en arrestos, golpizas y mítines de repudio; una forma muy elocuente de celebrar la Cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que se ha convertido en una parodia de la famosa novela “Cumbres borrascosas” de la inglesa Emily Brontë.

Pero aunque la reunión se celebró en La Habana, no fue solo la capital el lugar donde se produjeron estas situaciones, en otros sitios tan distantes como en las provincias orientales también hubo momentos de tensión por el trabajo represivo de la policía política.

En Manzanillo, provincia Granma, el día 28 de enero, no pudieron salir de sus casas algunos miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, como por ejemplo: Xiomara Moncada Almaguer, que quiso visitar a su nieto de 6 años enfermo y 6 mujeres armadas de sombrillas, cuando bajó de su casa, la arremetieron contra ella con estos parasoles, delante del oficial de la Seguridad del Estado Camilo Mandiel (alias El Joker) que les permitió que le pegarán y después se retiró en un auto marca Lada de color rojo, manejado por el jefe de la seguridad del municipio, conocido por el nombre de Oscar, que también se llevó a dos de las mujeres agresoras.

Leonardo Cancio Santana Ponce, trató de salir de su casa -este mismo día- en bicicleta y le fue impedido por el capitán Nápoles, jefe de Sector, quien se encontraba en compañía de 4 oficiales de la Seguridad del Estado, entre ellos los nombrados Alexis Guerra y el mayor Abel Guevara. Explicó Cancio que lo cogieron en peso y lo tiraron dentro de la casa conjuntamente con la bicicleta. Un borracho vecino del lugar, de nombre Pedro, lo defendió gritándoles a los represores “abusadores” y lo arrestaron.

También la casa de Tania de la Torre Montesinos en este municipio granmense estaba bajo vigilancia de la policía política y no le permitieron a su hija Ariuska Márquez que saliera a la calle, a pesar de que no es disidente.

En la provincia de Holguín a las 2 pm, comenzó un mitin de repudio contra el Dr. Ramón Zamora Rodríguez, en su casa en la Ave. de las Américas 66 entre Cmdte. Fajardo y Playa Girón, en el Reparto Ramón Quintana y se extendió hasta las 9 de la noche. Los porristas rompieron la cerca peerles de la casa, las ventanas y la puerta a pedradas y golpes de cuerpo; pero hubo que lamentar que golpearan a su niño de 13 años de edad. Cuando se retiraron trataron de arreglar algunas averías, pero tuvieron que poner muebles detrás de la puerta para poder dormir con alguna seguridad. Al día siguiente varios disidentes fueron a tratar de reparar todas las roturas que hizo la turba.

El día 29 –como un miércoles más- no se permitió la entrada a mi casa y yo estuve en prisión domiciliaria. Una turba de unos 10 ó 12 personas en la escalera, de ellos algunos vecinos que le pagan el día sin ir a trabajar para que se dediquen a esos menesteres, no permitía que alguien subiera. Arnaldo Ramos Lauzurique (75) pidió que se identificaran para saber con qué autoridad hacían esto y uno de los actuantes de nombre Juan Carlos, (un hombre fornido de unos 35 años de edad) que en el mes de abril de 2013 me golpeó dentro de mi casa, le fue para arriba y tuvo que intervenir el oficial de la Seguridad del Estado que se encontraba allí para que no lo golpeara, porque seguramente tenían órdenes de hacerlo si algo ocurría. Hay que recordar que Arnaldo es un hombre de 73 años de edad, que sufrió 8 años de prisión.

De esta práctica inmunda, fueron arrestados los siguientes comunicadores comunitarios: Evelyn Pineda Concepción, Laudelina Alcalde, Maritza Concepción Sarmientos, Blanca Hernández Moya, Arnaldo Ramos Lauzurique, José Antonio Sieres Ramallo, Juliet Michelena Díaz, Billy Joe Landa Linares, Julia Estrella Aramburu Taboas (2 veces apresada, pues cuando la soltaron regresó), Juan Carlos Díaz Fonseca y Judit Muñiz Peraza. Las tres primeras mujeres de esta relación fueron trasladadas en un auto patrulla –al igual que todos- pero con la particularidad que las dejaron en el municipio Melena del Sur, en la provincia de Mayabeque. Cuando llegaron al lugar, un descampado sin persona alguna, les dijeron a los policías que allí no iban a bajarse y ellos se quitaron todos los atuendos, incluyendo el reloj y les espetaron que cumplían órdenes que si no abandonaban el auto, ellos las sacarían a la fuerza.

También Julia Estrella Aramburo Taboas, en su segundo intento de entrar a la casa, fue arrestada y conducida en un auto patrulla hasta después del pueblo de Santiago de las Vegas, ella reside en el municipio Centro Habana y se encontraba sola.

Si el protagonista de Cumbres Borrascosas vio el espectro de una mujer, en la parodia cubana estamos delante de un fantasma que se ha convertido en una pesadilla para la oposición, pero que desafortunadamente ningún Presidente de los países democráticos de América Latina, que visitó La Habana lo ha visto.

 



La Habana, 30 de enero de 2014.

Mientras tanto, acueducto de Santiago de Cuba funciona con muy bajo perfil

Lunes, enero 27, 2014 / Por Martha Beatriz Roque Cabello

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Raúl Castro, en su discurso por el Aniversario 55 del triunfo de la revolución, anunció que el acueducto de Santiago de Cuba ya estaba en funciones aunque no totalmente. Pero los que tienen buena memoria recordarán que a finales del año 2007, en una visita a esta provincia, les prometió a los santiagueros que en el 2009 tendrían agua las 24 horas del día. Después hubo que destituir a todos los que estuvieron a cargo de la obra, porque no sirvió. Entonces se ejecutó la obra por segunda vez. Sin embargo, cuatro años después, sin haber concluido exitosamente, no todos reciben agua.

Esto da una idea de lo poco que se respetan las decisiones superiores cuando tienen que ser ejecutadas en la base, lo que trae como consecuencia que los altos funcionarios tengan que incumplir con lo prometido públicamente.

Y es que por mucho que hable Raúl Castro sobre la institucionalización del país, la disciplina, etc…, todo se queda en soflamas y quizás en alguna que otra orden de los niveles superiores, pero el resquebrajamiento de la conducta de los que se subordinan, hace que la situación en el país sea un caos permanente.

Pero no solo son los altos militares quienes practican la indisciplina y la corrupción. Cualquier oficial en activo de la policía, incluso hasta los jefes de  sector, viven por encima de su poder adquisitivo legal, precisamente porque alimentan sus necesidades mediantes oportunidades corruptas que encuentran.

No se trata de disminuir en el plano social los problemas que se han ido presentando durante todos estos años por las escaseces y la desidia gubernamental. Los que dirigen en la base, ya sea a nivel de provincia, municipio o circunscripción, no se sienten con fuerzas para solventarlos del todo, ni siquiera piensan en atenuarlos; más bien la opción es eludirlos, dejando que todo corra.

El mal está tan arraigado y son tan profundas sus raíces, que resulta imposible darle marcha atrás. Y el régimen, que conoce lo que sucede en la sociedad, trata de poner un parche y otro para que la corrupción no se derrame a chorros y de esa forma darse el tiempo que necesita para mantenerse en el poder.

Se podrían sacar múltiples ejemplos que harían una sumatoria de hechos que corroboran la rotura de la línea de mando, así que los de arriba ya no encuentran a los de abajo.

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

A las 3:00 pm –hora aproximada- del día 24 de enero, el doctor Santiago Emilio Márquez Frías,miembro de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, se encontraba sentado en la puerta de su vivienda, sita en la  Loinás  127 entre Martí y José Miguel Gómez, Manzanillo, Granma, cuando se le aproximó un grupo de personas entre ellos militantes del Partido, aparentemente dirigidos porla Secretaria Municipal de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), pero al fondo del grupoestaba el oficial de la Seguridad del Estado Camilo Mandiel (alias el Joker) y el jefe de este órgano en Manzanillo, que dice llamarse Oscar.

De forma prepotente le preguntaron a Santiago por su esposa Tania de la Torre Montesinos y él les inquirió: “¿quién la busca?”, respondiéndole: el pueblo y lo empujaron y golpearon para hacerse paso. Al oír el escándalo Tania y su hija Ariuska salieron al portal y también fueron empujadas ygolpeadas en la espalda, brazos y en particular a Ariuska le rompieron la boca.

Los partidarios del régimen gritaban descontroladamente insultos y blasfemias, y finalmente Marisela la Secretaria de la FMC les dijo que no los iban a dejar salir de su casa los días 28 y 29 de enero, mientras que se estuviera celebrando la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que si lo hacían los iban a matar.

Este acto también se repitió en otras viviendas de miembros de la Red en la localidad, ellos fueron:Leonardo Cancío Santana Ponce, Xiomara Moncada Almaguer, Diarelis Doris Fuentes Díaz, Maricsel Escalona Rondón, y Osmara Catalina Bertot Agüero. Los mismos personajes fueron trasladándose de una casa a otra.

 

La Habana, 25 de enero de 2014.

Por: Martha Beatriz Roque Cabello


Mientras la sociedad cubana pasa por momentos difíciles y escaseces de productos muy necesarios, el régimen se siente fuerte y dispuesto a reprimir tanto a la disidencia como al resto de la población.

Para el exterior sigue tratando de demostrar que restablece los derechos que había conculcado, y ahora promueve el alquiler de viviendas estatales que ofertan entidades inmobiliarias, pero para pagar en cuc (pesos cubanos convertibles), por una bicoca de 2 000 cuc mensuales podrá cualquier ciudadano cubano disfrutar de un apartamento en Miramar, y deberá pagar los servicios de electricidad, abasto de agua, alcantarillado y gas manufacturado también en divisas.

Para el interior anunció el cierre de uno de los mercados agropecuarios más populares en la capital: la Plaza de Cuatro Caminos. Según plantean dejará de funcionar el próximo 30 de enero y el motivo expuesto es arreglarla.

Como al parecer ha encontrado eco en alguno de los lugares que internacionalmente hace sus historias de “bienhechor del pueblo”, ha retomado los aires y no tiene en estos momentos que preocuparse por la imagen externa, hasta que no se terminen de negociar las soluciones que dará la Unión Europea a la Posición Común. ¡Claro! También disfrutará de la ayuda financiera que ha recibido de la ONU.

Dentro del país las cosas son bien distintas, el triunfalismo exterior se convierte en coerción, ya no solo para los que se oponen, pero también para los que de una forma u otra disienten, y en estos momentos están en turno los cuentapropistas, que dieron una muestra de lo que es descontento social en Holguín; aunque aún pequeña, para el miedo que ha inspirado siempre el régimen se puede considerar una forma de empoderamiento.

Para la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, que ha estado sometida por espacio de 2 meses a una intensa restricción de sus actividades, el miércoles 22 de enero fue otro más de los tantos que no se nos ha permitido reunirnos. Con las variantes de que tampoco yo podía salir de la casa. Al extremo de en un momento decir una policía que no podía ni asomar la cabeza a la puerta, no sin antes haberme llamado estúpida.

Se efectuaron 14 arrestos de personas que trataron de entrar al edificio donde resido, ellas fueron: Marisel Vera Granados Torres, Laudelina Alcalde, Evelyn Pineda Concepción, Juliet Michelena Díaz, José Antonio sieres Ramallo, Juan Carlos Díaz Fonsweca, Judith Muniz Peraza, Julia Estrella Aramburu Taboas, Miladys Carnel González, Billy Joe Landa Linares, Maritza Concepción Sarmientos, María Cristina Labrada Varonala bloguera Lilliam Ruíz y el periodista Egberto Escobedo.

Todos fueron trasladados en autos patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) hasta lugares distantes de sus hogares, tales como: Carretera de Pinar del Río; municipio Caimito; Moralitos en el Cotorro y la Autopista Nacional.

Todo esto se ha convertido en una rutina, en primer lugar desde el punto de vista externo se ha proyectado una imagen virtual, que falsifica muy bien las posibilidades que tiene un cubano de a pie. Ya nadie que venga de visita al país o que se encuentre con un alto funcionario cubano en el exterior, podrá cuestionar que no se puede viajar libremente, ir a un hotel, hacer internet públicamente, comprar o alquilar una casa, adquirir un vehículo motor, trabajar por su cuenta,incluyendo pequeñas empresas a las que se le nombran cooperativas no agropecuarias, entre otras maniobras que permiten mostrar libertades que no existen, ya que ningún cubano promedio con los salarios de miseria que se ganan en el país, tiene acceso a disfrutar de alguna de ellas.

Piensan que el agua bendita vendrá con la Cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoaméricanos y Caribeños), que aunque dicen en su slogan que une a Latinoamérica, la separa de Norte América, porque excluye a los americanos y canadienses.

Durante estos días ya comienzan a sentirse los primeros vientos de restricciones por este cónclave, como por ejemplo prohibiciones de transitar por determinadas calles. Seguramente los mandatarios de los países democráticos de América Latina que visitarán La Habana, harán su recorrido por la 5ta. Avenida y los llevarán a ver alguna escuela de niños con retraso mental o débiles visuales, para ablandarles el corazón. No podrán disfrutar del paisaje de una Habana “bombardeada”, porque está muy bien determinado el itinerario que deben seguir y mucho menos se les permitirá tener contacto con los disidentes.

¿Y a dónde irán a parar los que se oponen por todos esos días?  ¿Tendrán prisión domiciliaria igual que yo o permanecerán en alguna celda sucia de una Estación de Policía? Todo está por ver, los cubanos que residen en el exterior y tienen acceso a internet, podrán compartir con los dignatarios la situación en que se encuentra la oposición dentro del país, aunque el protocolo y la diplomacia no permita hacer alguna acción a los visitantes que origine una disputa con el régimen. Ellos lo saben, es por eso que se sienten fuertes.

 

La Habana, 23 de enero de 2014.

 

 

Fui a entrevistar a la líder opositora un miércoles, día maldito para la Red de Comunicadores Comunitarios


LA HABANA, Cuba.- Este último miércoles, caminaba de prisa por Belascoaín, asqueada por el olor a orine de los portales. A cada rato, un vendedor ambulante voceaba mercancía. Al llegar a Zanja, cruzando la calle, la zona estaba desierta. Tres hombres de civil bloqueaban la puerta del edificio 409, donde vive Marta Beatriz Roque Cabello.

Traté de ignorarlos y seguí. La puerta estaba cerrada con llave.

-¿Adónde va usted?

-¿Quién pregunta?

El hombre, con acento oriental, respondió mientras ponía frente a mis ojos un carnet con las siglas en rojo: DSE.

-Departamento de Seguridad del Estado, mija-, dijo con esa poca profesionalidad que una no imagina.

No aclaró de qué iba todo aquello. Me volvió a hacer la pregunta inicial y le dije que iba a ver a Marta Beatriz Roque.

Tomó mi identificación y me condujo dentro del edificio. Llamó a uno de sus secuaces, un hombre de raza negra, como de dos metros de altura y más de 50 años, a quién llamó “brigadista”. Y le dijo: -mantenla  ahí, que no puede subir a ver a Marta Beatriz.

Un termo de café en uno de los peldaños de la amplia escalinata delataba la complicidad de algunos vecinos con la policía política. Dos mujeres de uniforme aparecieron en escena. A una de ellas, el “brigadista” encargó que me vigilara.

Escalera de Martha Beatriz Roque_dos mujeres policías_foto tomada de internet

Escalera de Martha Beatriz Roque_dos mujeres policías_foto cortesía de Martha Beatriz.

Intenté averiguar qué había pasado con los muchachos de la Red de Comunicadores, que debían reunirse como cada miércoles en la casa de Martha Beatriz, directora del grupo. La respuesta se podía suponer, pero conseguir una declaración de las autoridades siempre es lo más difícil. No obtuve ninguna.

Desde el 19 de noviembre pasado comenzó el bloqueo policial en torno a Roque Cabello y al grupo de reporteros comunitarios que desde sus localidades, en 9 provincias, informan de hechos que afectan la vida de los cubanos de a pie: derrumbes, desalojos, desastres en la atención médica y la seguridad social. Ausentes todos esos testimonios de los medios masivos oficiales, monopolizados por el Estado.

En total, los miembros de la Red suman 127. Tienen un denominador común: no temen; al menos esta situación no logra paralizarlos. Han conseguido que la gente cuente sus historias con nombre, apellidos ¡y foto! A veces hasta con dirección particular.

Tienen un boletín titulado Redecilla que se publica cada quince días. Redecilla se imprime y distribuye clandestinamente dentro de Cuba.

Otros sitios digitales como Cubanet, MartíNoticias, Diario de Cuba, Misceláneas de Cuba y Primavera Digital publican sus notas. Han servido a otros reporteros independientes para identificar noticias de interés.

Justamente, había ido hasta allí para escribir sobre el boicot, los ataques físicos, actos de repudio, detenciones arbitrarias contra ellos; perpetrados por la policía política con la colaboración de algunos vecinos del edificio. Lo único que podía hacer era intentar obtener más información.

Volví a preguntar por los miembros de la Red a la mujer con uniforme de policía.

-¿Están detenidos?

-No sé. No te puedo explicar.

-¿Puedo hacer una llamada telefónica?

-No.

Le pregunté si no tenía dudas de estar haciendo lo correcto.

-¿Usted me va a convencer a mí de que lo que está haciendo Marta Beatriz está bien?- me preguntó.

Me pareció que dudaba.

-¿Qué usted cree que hace Marta Beatriz? No vaya a ser que le hayan explicado mal- dije a cuenta y riesgo.

No obtuve respuesta. Pasé a explicarle que el periodismo ciudadano es un derecho amparado por la Declaración Universal de Derechos Humanos, y por si no le resultaba familiar el documento, le dije que en el mundo civilizado cualquier persona puede expresar sus opiniones, incluso contrarias a la política oficial y no ser molestado por ello. Mucho menos por la policía, encargada de velar por la tranquilidad y libertad ciudadanas.

Me mandó a callar. Se armó un escándalo que hizo que la segunda mujer policía bajara las escaleras. Hasta el momento, había permanecido en el descanso obviamente para impedir que Martha Beatriz saliera de su casa. Las dos policías y yo discutíamos levantando la voz, cuando vimos a Martha Beatriz tomar fotos en el descanso de la escalera. Una de las mujeres corrió tras ella, saltándose los escalones. Chilló: -¡Estúpida, métete en la casa y no saques ni la cabeza!

Abrían la puerta cada vez que entraba o salía algún vecino. Lo terrorífico era ver cómo los inquilinos saludaban a los policías o pasaban de largo.

Eso me hizo pensar que, efectivamente, no tendríamos que esperar a ser mayoría para obtener un reconocimiento constitucional.

Al cabo de aproximadamente 30 minutos, me llevaron hasta un carro patrulla. Al llegar al semáforo de Calzada del Cerro y Rancho Boyeros, me entregaron el carnet de identidad y entendí que podía irme a casa, cuando la misma mujer policía que discutió conmigo me dijo entre dientes:

-Libraste hoy.

Al llegar a mi casa llamé a Martha Beatriz. Me contó que ese día habían detenido a 16 personas en la puerta de su casa; 15 comunicadores sociales, además de una servidora. Pero aquéllos fueron liberados en lugares tan distantes como la autopista “La Monumental”, o el municipio Caimito, en la antigua provincia Habana (hoy Mayabeque). A mí me dejaron, no sé por qué, en la esquina de mi casa.

Martha Beatriz Roque Cabello dirige la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios_internet

Martha Beatriz Roque Cabello dirige la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios_internet

 

 
 

 <span class="cutline_leadin">La opositora</span> cubana Martha Beatriz Roque ha denunciado que vive bajo el constante acoso de la policía cubana y sus vecinos.
La opositora cubana Martha Beatriz Roque ha denunciado que vive bajo el constante acoso de la policía cubana y sus vecinos. 
FRANKLIN REYES / ARCHIVO/

JTAMAYO@ELNUEVOHERALD.COM

La ex presa política cubana Martha Beatriz Roque dice que ha pedido a un tribunal que la devuelva a la cárcel, porque no puede seguir viviendo bajo el acoso constante de policías, agentes de la Seguridad del Estado y vecinos partidarios del gobierno.

“Estoy peor aquí que si estuviera presa. Que me manden para la prisión, porque eso es preferible que vivir en esta prisión”, dijo Roque, de 68 años, con la voz quebrada por la emoción, desde su apartamento de La Habana.

La economista disidente dijo que ella y su colega en el activismo Armando Ramos Lazurique acudieron el lunes a un tribunal de La Habana que se ocupa de crímenes contra la seguridad del Estado para presentar su carta de tres páginas quejándose del constante tormento y pidiendo que la encerraran de nuevo en la cárcel.

Roque fue la única mujer entre los 75 disidentes que recibieron largas condenas de cárcel durante una ola represiva en la primavera del 2003. Un tribunal de seguridad del estado la condenó a 20 años de cárcel, pero ella fue puesta en libertad en el 2004 luego de sufrir un ataque al corazón.

El activista cubano de derechos humanos Elizardo Sánchez Santa Cruz dijo el martes que estaba “alarmado por la situación de Martha” y el “acoso agudo y abusivo” que ha sufrido “por orden de la policía política”.

La campaña de acoso físico, verbal y psicológico empezó en el 2012 después de que ella permutó su casa en el barrio de Santos Suárez por el apartamento de un yerno suyo en un área más céntrica de La Habana, dijo Roque el lunes a el Nuevo Herald.

Ocho o nueve vecinos le han impedido salir de casa y han impedido entrar a visitantes, dijo Roque, mientras la policía rodea el edificio y agentes de la Seguridad del Estado usan un televisor en el vestíbulo del mismo para mostrar constantemente un programa del gobierno que la marcó como traidora a la revolución cubana.

El video y un artículo salido cuatro años atrás en el periódico oficial Granma que se exhibe en el vestíbulo, alegando que ella era una “mercenaria” pagada por Estados Unidos prueban que el gobierno está detrás del acoso porque “nadie más guarda esa basura”, dijo ella.

Las autoridades intensificaron el acoso en noviembre del año pasado, dijo Roque, luego de que ella fue a una estación de policía local para quejarse de que trabajadores del gobierno que estaban fumigando contra los mosquitos habían fumigado su casa aunque ella había protestado de que padecía de asma.

La policía la hizo volver a la fuerza a su apartamento entre patadas, pescozones y empujones que la obligaron a guardar cama por varios dias, dijo. Sus vecinos le han dado puñetazos, han bloqueado su puerta, roto una cámara y entonado insultos y eslóganes progubernamentales frente a la puerta de su apartamento.

El hostigamiento generalmente se intensifica los miércoles, cuando ella trata de celebrar en su casa una reunión de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, un grupo de periodistas independientes que ella dirige, dijo Roque.

La policía volvió a detenerla el lunes después de que ella y Ramos fueron al tribunal de la seguridad del Estado a entregar su carta, dijo Roque a el Nuevo Herald por teléfono desde La Habana.

“La carta dice que es imposible vivir como estoy viviendo. Estoy presa en mi propia casa”, dijo ella. “Soy diabética y asmática... y aquí estoy sola, sola, sola”.

Roque dijo que la policía la condujo a la presencia de un oficial de la Seguridad del Estado que se identificó como el “coronel Mario” y le dijo que “él tenía la respuesta a la carta: ellos van a permitir que los vecinos sigan hostigándome y dándome golpes, y que no van a permitir que nadie entre a la casa”.

La disidente dijo que en su carta, enviada al mismo tribunal que la declaró culpable en el 2003, ella expresaba además quejas sobre su estatus legal: libre de la cárcel, pero sólo bajo una “licencia extrapenal” que nunca fue explicada o definida en un papel oficial.

Trece de los 75 disidentes sentenciados a condenas de 15 o más años de cárcel en la operación represiva del 2003, conocida como la Primavera Negra de Cuba, fueron puestos en libertad antes de tiempo y permanecen viviendo en Cuba bajo dichas “licencias extrapenales”.

Algunos fueron puestos en libertad antes de tiempo por razones de salud, como es el caso de Roque y Oscar Espinosa Chepe, quien murió el año pasado. El resto de los 75 fueron liberados en el 2010 y el 2011 después de conversaciones entre el gobernante cubano Raúl Castro y líderes de la Iglesia Católica. La mayoría de ellos fueron directamente de la cárcel al aeropuerto de La Habana para tomar vuelos al exilio en España.

Los 13 que quedan en Cuba viven en un limbo legal, dijo Roque, y técnicamente pueden ser enviados a la cárcel por las autoridades en cualquier momento para cumplir el resto de sus sentencias, las cuales llegan a los 28 años.

A por lo menos dos de los 13 se les ha negado permiso para viajar al extranjero durante el último año porque no habían cumplido sus sentencias por completo. Ellos son José Daniel Ferrer, quien fundó el grupo de oposición Unión Patriótica Cubana después de ser puesto en libertad en el 2012, y Angel Moya, el esposo de la líder de las Damas de Blanco Berta Soler.

Ferrer estaba cumpliendo una sentencia de 25 años, y Moya una de 20, cuando fueron puestos en libertad en el 2012. Los 75 fueron acusados de crímenes contra la seguridad del Estado por haber aceptado supuestamente apoyo financiero y de otro tipo de parte del gobierno de Estados Unidos.

UNA RESPUESTA FUERA DE LUGAR

martes, 21 de enero de 2014

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

A las 11 de la mañana del 20 de enero, me presenté en el Tribunal Provincial de La Habana, en la Sala de la Seguridad del Estado, con el fin de entregar un escrito solicitando mi revocación, por la penosa situación a la que me tiene sometida la Seguridad del Estado, junto con los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios  en todo el país, que suman 127.

La persona que me recibió el documento con el número de registro 108, me explicó que la Presidenta de la Sala -a la que iba dirigido- estaba en un juicio fuera del Tribunal y no regresaría hasta el día siguiente.

Cuando puse el primer pie fuera de la calle en que se encuentra ubicado el Tribunal, muy céntrica por estar frente al Capitolio Nacional, una mujer policía me dijo: “Martha tiene que acompañarnos”, enseguida apareció el oficial de la Seguridad del Estado conocido como Christian, al que le pregunté qué pasaría con Arnaldo Ramos Lauzurique (75) que estaba conmigo y me dijo que también estaba arrestado.

Nos condujeron en un auto patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) hasta la Estación de Policía de Zanja y registraron en un libro todo lo que tenía en la cartera. El Oficial de Guardia de la Carpeta dijo que allí no me podía quedar y esperando una decisión me tuvieron, sentada en el lobby, escoltada por tres mujeres policías, desde las 11 y media de la mañana hasta las 2 y media de la tarde.

Finalmente, me introdujeron en una oficina y apareció un oficial conocido como Mario, que según plantea tiene grado de coronel, que después de hablar durante 10 minutos cosas ofensivas, como acostumbran, me dijo que la respuesta a la carta era que los vecinos iban a seguir siendo hostiles conmigo y me podían volver a pegar en cualquier momento; que seguirían sin dejar permitir que alguien visitara mi vivienda y que no iban a acceder que permutara. Después me informó que me trasladarían a mi casa.

Cuando llegamos al edificio donde vivo, estaba tomado por la Seguridad del Estado y después pude conocer que todos los miembros de la Red que trataron de ir a mi casa fueron arrestados, en total 16 y algunos dos veces. Sus nombres son: Bárbara Fernández Barrera, Misael Aguilar Hernández, Juan Carlos Díaz Fonseca, Judith Muñiz Peraza, José Antonio Sieres Ramallo (2), Juliet Michelena Díaz, Billy Joe Landa Linares, Danaisi Muñoz López, Yulexis Despaigne Pérez, Miladys Carnel González (2), Maritza Concepción Sarmientos y Laudelina Alcalde.

Los apresados fueron conducidos en autos patrullas a lugares distantes de sus casas, tales como: la playa de Guanabo, la Autopista de Pinar del Río y Cojímar y no los liberaron hasta entrada la noche.

El edificio permaneció tomado por la policía política sin permitir entrar o salir alguien de mi casa.

Quedó demostrado que se viola la legislación, sin ningún respeto a lo que está establecido, ya que la respuesta no la dio el Tribunal, sino la Seguridad del Estado.

La Habana, 21 de enero de 2014.

 


Seguirá sitiada en su vivienda, según el oficial Mario


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MIAMI, Florida, Redacción.-La activista pro Democracia Martha Beatriz Roque Cabello se dirigió hoy al Tribunal Provincial de La Habana con el fin de levantar el estado de sitio a que es sometida diariamente, pero no obtuvo respuesta de las autoridades competentes y sí un arresto que duró tres horas.

La Seguridad del Estado cargó con la también ex prisionera del denominado Grupo de los 73, llevándola a la estación policial de la calle Zanja, en Centro Habana. Allí, Roque Cabello estuvo custodiada por tres mujeres policías que la despojaron de sus objetos personales, incluyendo el teléfono móvil.

Al cabo de las tres horas, se presentó el mayor Mario, de la policía política, y le indicó cuál será el procedimiento que los cuerpos represivos seguirán con ella.

Según palabras del mayor Mario, vecinos de la activista van a continuar golpeándola físicamente y hostigándola en sentido general. Además, no se permitirá que reciba visitas y no puede mudarse de allí, le comunicaron.

En conversación telefónica con esta Redacción, Roque Cabello hizo hincapié en la poca competencia que tienen los tribunales en Cuba, estando subordinados, dijo, a la policía política.

En el momento de redactar esta nota, el edificio donde vive Roque Cabello estaba tomado por la policía y no permitían subir a ninguno de los colaboradores de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, grupo independiente que dirige la ex prisionera de conciencia
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EL BALCÓN DE LOS HELECHOS

jueves, 16 de enero de 2014

Por: Martha Beatriz Roque Cabello


Hace algunos años la televisión cubana exhibió una novela que se nombraba “El balcón de los helechos”, resultó bastante popular y tuvo una aceptable teleaudiencia; el balcón de mi casa no tiene ninguna planta de adorno, pero si tiene tendederas, que permiten recordar la canción que tiene un estribillo que dice: “ropa blanca colgada en los balcones”.

Este miércoles 15 de enero, al igual que todos los anteriores desde mediado de noviembre, la policía política -acompañada de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y varios adeptos de la Brigada de Respuesta Rápida- no permitió la entrada a mi casa de los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, para efectuar la reunión semanal programada.

Como nueva característica, no los apresaron ni llevaron a lugares lejanos, solo les dijeron que no podían entrar. A una pregunta de la comunicadora Maritza Concepción Sarmientos: “¿Hasta cuándo va a ser esto?” la respuesta fue dada por un oficial de la policía política: “Hasta que Martha se porte bien”. Y le expresó que iban a permitir que entrara Arnaldo Ramos Lauzurique, a lo que se adicionó el consentimiento para que también subiera Blanca Hernández Moya, ambos septuagenarios.

Los comunicadores se agruparon en la esquina de Belascoaín y San José, esperando que llegara la mayoría y después fueron frente al balcón de mi casa, desde donde efectuamos la reunión semanal, para el conocimiento público de todo el que quiso oír, en particular de los que pasaban y preguntaban qué era lo que había con tanta policía y personas agrupadas allí.

La lluvia que traía el frente frío, no fue óbice para que se efectuara la reunión, ni tampoco la distancia, porque a través de una jaba y una soguita se salvaron los más de 5 metros desde el balcón a la calle, para brindarles a los participantes el acostumbrado café.

Nadie tiene idea de por qué la policía política se encapricha en esta situación que lo que ha conseguido es despertar el interés de los vecinos de la localidad. Es algo parecido a una novela del dramaturgo estadounidense Eugene Gladstone OꞌNeil (Premio Nobel y 4 veces Premio Pulitzer) en las que acostumbraba llevar a sus personajes de lo sublime a lo ridículo, en los momentos de más alta tensión.

Cada miércoles los comunicadores de la Red Cubana le muestran a la policía política su disposición de seguir trabajando y refiriéndole a los cubanos de dentro y fuera; y también a los que se interesan por lo que pasa en nuestro país, los problemas de sus respectivas comunidades.

 

La Habana, 16 de enero de 2014.

OTRA BRAVUCONERÍA MÁS

martes, 14 de enero de 2014

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

El edificio en que vivo tiene 42 apartamentos y tres plantas, la primera ocupada por una tienda de divisas nombrada La Mía, la mayoría del tiempo no se ve a nadie por los pasillos; no obstante el 13 de enero, a las 9 de la noche, por segunda vez desde la última golpiza que recibí el pasado 19 de noviembre, un grupo de unos 8 o 10 vecinos se pararon en la puerta de mi casa para decirme que “no van a permitir más reuniones”. Acto seguido comenzaron un mitin de repudio en el pasillo frente a mi apartamento, con un televisor que sacaron para el lugar y videos, al parecer sobre la oposición y mi persona, para ayudar a lavarles más aún el cerebro e incrementarles los odios.

Desde noviembre para acá que la dictadura decidió no permitir reuniones en mi casa, han llenado los pasillos, la escalera y la pared frente a mi apartamento con fotos de Fidel y Raúl Castro y pancartas con consignas, así como un mural en el que permanece un periódico Granma con una foto mía y palabras ofensivas.

Durante todos estos meses, miércoles tras miércoles, ha estado en la entrada del edificio la policía política, acompañada de la Policía Nacional Revolucionaria y dos o tres de los vecinos que se han parado en mi puerta para impedirle la entrada a las personas que quieren acceder a mi casa e incluso arrestarlas, con la modalidad de dejarlas tiradas lejos de sus residencias.

Esto repetido una y otra vez deja de ser noticia, pero hay un viejo dicho que reza: “tanto da el cántaro a la fuente hasta que se rompe”. Es imposible vivir con el acoso que la policía política tiene sobre mi persona, basado en el hecho de la proximidad de los apartamentos en el inmueble. No puedo prácticamente abrir las ventanas, pues de forma descarada miran para adentro. Tienen tomada un área común que da a mi casa y le han puesto una reja con llave, lo que implica que ni tan siquiera puedo limpiar las ventanas por fuera. Me dejan correr agua por debajo de la puerta de entrada al apartamento, también en la ventana de la cocina que da al patio de uno de los miembros de la Brigada de Respuesta Rápida, solo por señalar algunas de las situaciones que vivo en el día, aunque se sabe que en abril de 2013 me golpearon e hicieron un esguince en mi hombro izquierdo.

A pesar de que el Director Municipal de Salud Pública estuvo en mi casa y ordenó fumigar con un líquido especial para los asmáticos, orientando que no había que volver a hacerlo hasta dentro de 3 meses, que es el tiempo que dura ese producto químico; la vecina que me queda enfrente continúa mandando a echar el humo en el área común, conociendo que he tenido que darme aerosol después de aspirarlo.

He tratado de legalizar mi estancia de 15 meses en este apartamento y no me lo han permitido, so pretexto de que hice reparaciones donde vivía anteriormente que no admiten que la casa sea reconocida en el Registro de Propiedad.

El pasado jueves una de las personas que usualmente está en la puerta los miércoles me empujó a la salida de la tienda de la planta baja, estaba acompañada de dos disidentes que plantean no van a permitir que eso vuelva a suceder sin que tenga una respuesta. He tratado de que no se actúe indebidamente, pero tanta ignominia cansa.

Aunque la policía política utiliza a estos ciudadanos para su fachada teórica, en la práctica son ellos los que usan de la fuerza que tienen para no permitir que se efectúen las reuniones de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, que evidentemente molesta al régimen. ¿A quién van a hacer creer que son los vecinos indignados los que no quieren que nos reunamos?

He solicitado a mi abogada, la doctora Amelia Rodríguez Cala, que eleve un escrito a la Sala de la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial, que nos juzgó con el objetivo de que quede sin lugar mi licencia extrapenal, pues estoy tan presa como cuando estaba en el Manto Negro.

Cuando me fueron a entregar el documento de la licencia extrapenal, el 22 de julio de 2004,estaba presente un oficial de la Seguridad del Estado y otro de Cárceles y Prisiones, antes de tomarlo en la mano pregunté: “¿Esto tiene alguna limitación?” y el oficial de la policía política, que trabajaba como instructor en Villa Maristas, me respondió: “Lo único que no puedes hacer es pisar el césped”.

Si bien es cierto que la mayoría de los que formamos parte de la oposición interna conocemos de cerca lo que significa el hostigamiento del régimen y hemos padecido de él por muchos años, es muy difícil vivir con esta situación las 24 horas del día.

En estos momentos me encuentro sola en Cuba, mi familia emigró en su totalidad y no tendría ni siquiera quien me llevara algo a la prisión, no obstante prefiero estar entre esas rejas, porque estoy bien presa y ahora la diferencia es que también lo estoy sin que tenga un costo político para el régimen, porque lo que hacen una y otra vezse convierte en más de lo mismo, no solamente conmigo, también con el resto de la oposición y ellos lo saben.

Quizás hay quien piense que una solución sería dejarnos de reunir en esa fecha o aquí en mi casa, pero ceder ese espacio implicaría poner fichas de dominó para que cayeran una detrás de otra y seguir consintiendo otros abusos al régimen, lo que por un problema elemental de principios no es tolerable.

Aunque la mayoría de los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios que por vivir en La Habana o cerca acuden semanalmente a las reuniones, no ha dejado de hacerlo por esta forma de intimidación, son seres humanos a los que maltratan de palabra y de obra. Un ejemplo de ello es Arnaldo Ramos Lauzurique, uno de los integrantes del Grupo de los 75, que tiene 73 años de edad, y el oficial conocido por el nombre de Camilo lo golpeó y le rompió los espejuelos, aun así se mantiene viniendo todos los miércoles.

Mi decisión está lejos de ser cobardía, porque para estar en la prisión se necesita valor; es una solución a lo que está sucediendo conmigo y con los demás miembros de la organización que dirijo, que aunque parezca repetitivo hace que la vida sea insoportable. Como protesta podría adoptar otras actitudes, como ponerme en huelga de hambre, pero mi estado de salud no va a permitir una tercera muerte clínica.

Formar parte del Consejo de Derechos Humanos es lo que le aprueba al régimen actuar de esta forma con la oposición interna, como siempre con la perorata de que el pueblo revolucionario enardecido es el que no permite a los “mercenarios” actuar; y los “buenos” policías toman posición para evitar que las masas le vayan a hacer daño a los que disienten. Así está el país en estos momentos.

 

La Habana, 14 de enero de 2014.

Martha Beatriz Roque y miembros de la Red de Comunicadores reunidos en el parque- Foto cortesia de Martha Beatriz Roque

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Desde el pasado 20 de noviembre de 2013, cada miércoles la policía política, junto con miembros de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), toman el edificio donde vivo con el fin de impedir que se efectúe la reunión semanal de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, a la 1pm. Este 8 de enero no fue la excepción, pero con situaciones diferentes.

Alrededor de las 11 y media de la mañana, dos comunicadoras llegaron a la casa, procedentes de Güira de Melena, y no las dejaron subir, pero les dijeron que no las iban a arrestar. Bajé para verlas. La falta de palabra es algo que caracteriza a la policía política y las apresaron y condujeron en un auto patrulla de la PNR hasta el Parque Lenin, en la periferia de la ciudad, donde las abandonaron. Pero regresaron a la reunión, ayudadas por dos jóvenes en un carretón de caballos -lleno de yerbas- que les dieron un aventón hasta Arroyo Naranjo.

Mientras tanto, parada en la esquina de Zanja y Belascoaín, fui esperando al resto de las personas que pudieron llegar, hasta el número de 12, y fuimos caminando hasta la Estación de Policía de la calle Zanja -3 cuadras- donde, en el parque que queda enfrente a la Unidad, hicimos la reunión planificada. Tuvimos algunos oficiales alrededor, pero no nos molestaron.

Finalizado el encuentro, regresamos para mi casa y en la puerta del edificio una Teniente con el uniforme verde olivo del Ministerio del Interior nos informó que solo podíamos subir Arnaldo Ramos Lauzurique y yo, que los demás tenían que retirarse para sus casas o serían detenidos.

Le pregunté que en cuál de los autos patrullas que tenían parqueadas en la calle Belascoaín se montaba cada uno, a lo que no respondió.
Todos nos quedamos en el largo portal del edificio y comenzaron a llegar miembros de la brigada de respuesta rápida que regularmente asisten a estos barbáricos espectáculos semanales. También la calle –que es muy transitada- se llenaba de curiosos que nos preguntaban qué pasaba.  A los 20 minutos, mandaron a retirar las patrullas y también algunos de los oficiales de la Seguridad del Estado fueron a ocupar otros puestos en los balcones y edificios aledaños.

No sé exactamente cuánto le cuesta al gobierno mantener más de 30 efectivos en el operativo desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, trasladar hacia lugares distantes los disidentes que arrestan, mantener parqueadas frente al edificio 3 ó 4 patrullas y otros gastos de telefonía celular, etc., que conlleva esta acción. Es imposible de calcular; pero la situación económica del país no está en condiciones de permitirse estos gastos, máxime cuando en ocasiones las ambulancias no se pueden mover por falta de combustible, que se gasta en los autos y motos que intervienen en la operación.

Estuvimos allí hasta las 5 de la tarde que es la hora en que terminan las reuniones, pero si esto se evaluara como una pelea de boxeo, el lector sería quien tendría que desempatarla, pues la Seguridad del Estado ganó al no dejarnos subir a en mi casa, pero nosotros hicimos la reunión en la boca del lobo, en el mismo parque de la Unidad de la Policía a la que pertenecen los oficiales de la PNR que estaban custodiando el edificio.

LA HABANA, 10 de enero de 2014

SIN REMIENDOS PARA ERRORES DE FIDEL CASTRO

jueves, 2 de enero de 2014

 | Por Martha Beatriz Roque Cabello

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Lo discutido en las Comisiones Permanentes del Parlamento, dos días antes del segundo período ordinario de sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, puede dar una idea de los grandes errores que se cometieron durante años pasados, por caprichos del “Comandante en Jefe”, con algunos proyectos descabellados por los cuales el pueblo está pagando hoy muy caras consecuencias.

Por lo demás, el evento ha transcurrido igual que siempre, sin penas ni glorias. Los participantes levantaron la mano para dar su asentimiento a todo. Incluso hubo ocasiones en que a su Presidente se le vio en la televisión sin preguntar quiénes no estaban de acuerdo o se abstenían, dando por sentado que el Pleno lo respaldaba íntegramente.

Antes había sesionado el Consejo de Ministros durante dos días, con los temas del Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado para 2014. Y se informó que el Producto Interno Bruto había crecido este año (2013) en un 2,9%, lo que significa un incumplimiento de lo proyectado, que fue 3,6%. Pero ello no es noticia para el cubano de a pie, porque en su bolsillo no se sintió tal aumento.

En la Comisión de Atención a los Servicios se discutió un tema que está afectando a muchos cubanos, relacionado con el Programa de Ahorro Energético, que desmanteló la mayoría de las cocinas y vendió equipos eléctricos para la cocción, los que se han ido rompiendo, sin que existan en estos momentos piezas de repuesto para repararlos, ni siquiera funcionan correctamente los talleres que se destinaron al efecto.

En el país, y en específico en la capital, hay núcleos familiares que no cuentan con los módulos de cocción y que tienen que recibir comida a través de la red de gastronomía. En particular, se puso el ejemplo de Arroyo Naranjo, pero esto no es solución, porque en los lugares en que hay niños, ancianos y enfermos, se requiere de la elaboración de determinados alimentos.

Las viviendas que se construyen (en el año fueron unas 8 mil, sólo el 80% del plan), no tienen, en su gran mayoría, instalaciones de gas, ni módulos para cocinar, y no se ha buscado una solución al respecto, pues cuando se habla de este tipo de construcción, se piensa en el techo y no en la infraestructura.

En La Habana, unas mil casas entregadas en diciembre no dan la posibilidad de que los ocupantes cocinen sus alimentos. Algo que ha sucedido como una burla para el pueblo es la entrega de bonos a los moradores de estas nuevas viviendas y de otras necesitadas, para comprar los módulos de cocción, pero que no tienen respaldo en la red comercializadora. La justificación es el huracán Sandy, que, según plantean, provocó una demanda extra en varias provincias orientales.

Muchos recordarán los momentos en los que el ex presidente Fidel Castro le vendió al pueblo la idea del Programa de Ahorro Energético, incluso dio clases de cocina al estilo de Nitza Villapol. En aquel momento todo era color de rosa, pero la realidad ha sido otra. La mayoría de los que tuvieron que entregar sus refrigeradores viejos para adquirir los nuevos, están hoy arrepentidos, no solo por la falta de piezas de repuestos, también por la mala calidad de los equipos y los deficientes servicios de los talleres de reparación.








La Revolución Energética: recogida de refrigerdores “Made en U.S.A.” de los años 50


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La economista cubana Martha Beatriz Roque Cabello es fundadora del Instituto de Economistas Independientes de Cuba y líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil.
Martha Beatríz Roque fue arrestada por segunda vez durante la más reciente ola represiva desatada por el régimen castrista en marzo del 2003 y fue la única mujer condenada a 20 años de prisión y confinada a la Prisión de Mujeres “Manto Negro” en La Habana, en una celda aislada de máxima seguridad. Después de meses sin recibir asistencia médica para sus problemas de salud incluyendo mareos, parálisis en el lado izquierdo del cuerpo, dolores en el pecho, desorientación, vómitos, diarrea, y sangramientos por la nariz y gracias a la presión internacional, fue finalmente transferida al Hospital Militar Carlos J. Finlay en La Habana en agosto del 2003, donde le diagnosticaron diabetes, y otros problemas. Finalmente fue liberada mediante un alta médica el 22 de julio de 2004 . Actualmente vive en su domicilio con "Licencia extrapenal por motivos de salud", pero sobre ella continúa vigente la condena de 20 años de prisión.Este Blog ha sido creado para publicar toda la información, artículos, denuncias y reflexiones que a riesgo de su propia vida siguen saliendo desde su mesa de trabajo en La Habana- Cuba.

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